Hacia el Sionismo Digital II: fronteras e identidades
September 2nd, 2007Cuando estudiaba para director de cine, uno de los profesores al que le encantaba el Western siempre nos ponía ejemplos del que denominaba “personajes de frontera”. Esta frontera puede ser física, entre países, personas o culturas, o temporal y conceptual, como en The man who shot Liberty Valance, donde un sheriff que no lleva pistola y cree en la no-violencia, se enfrenta al pistolero Liberty Valance, uno de los últimos personajes del mundo del salvaje oeste, con la presencia de John Wayne, otro de los últimos personajes del salvaje oeste, pero no un bandido como Valance.
Wayne acaba matando a Valance, y justo después, John Ford, el maestro/director, pone un plano de una vela que se apaga, como se apaga el mundo del salvaje oeste de pistoleros y los duelos al sol, frente al nuevo mundo que viene de la costa Este americana, dónde la gente ya no lleva pistolas por la calle.
Estos personajes de frontera, no sólo no adoptan la identidad del nuevo mundo que llega del Este, si no que desarrollan una identidad propia: la de los últimos representantes de un mundo que se derrumba.
En el mundo de fronteras físicas pasa lo mismo, como en la frontera entre Mexico y los Estados Unidos.
Ejemplos, un rancho, que ha sido español, después tejano, mexicano y ahora cae dentro del estado de Tejas en los Estados Unidos. Y toda la zona de esta frontera es lo mismo. Una línea imaginaria divide el territorio. Esta piedra es Mexicana y dos metros más allá, Norte Americana.
Pero en las zonas de frontera, esta no sólo no separa si no que une y se crea un flujo de intercambio entre los dos lados.
Otro caso bien claro nos lo muestra Manel con su post Afriques, dónde comenta el tema de las fronteras geográficas y humanas de África.
Pero lo que más me interesa son las nuevas fronteras e identidades que puede traer el sionismo digital. Tanto si va hacia el modelo territorial como si deriva más hacia el modelo desterritorialitzado, la identidad basada en el territorio desaparece, o se diluye cuando se traslada al ciberespacio.
La identidad lingüística también se desmonta, puesto que se pueden usar una o varias lenguas, ya sea catanyol, spanglish, toki-pona, quenya, esperanto o cualquier otra que permita la comunicación entre las personas, puesto que tampoco le encuentro demasiada utilidad a definir una lengua propia para uso de los sionistas digitales.
En David, a su post La próxima sereníssima explica hacia dónde puede derivar la identidad, basándose en el ejemplo de las empresas transnacionales:
Paulatinamente el componente identitario y reticular se hace más y más definitorio sobre la naturaleza de la empresa y eclipsa el rol que las identidades nacionales y territoriales -ligadas a sus orígenes históricos- tenían hace tan sólo 20 años.
Esta emergencia interna de la lógica organizativa de red cambia la naturaleza de la organización también hacia dentro, cambiando cómo se consideran las personas que forman parte de ella. Aunque es un tema a desarrollar, creo que la tendencia es hacia una reidentificación en la lógica de personas frente a la lógica protestante de los individuos que hasta ahora había informado a la mayor parte de herramientas ligadas a la red.
Por lo tanto, la identidad ya no la configura ni la zona territorial, ni la lengua (en tanto a comunidad lingüística) y puede que ni siquiera el grupo. Muta, quizás, ya no hacia un sentimiento de pertenencia a si no hacia un ser parte de ,pero mucho más potente de como se podría entender ahora.
Como decía Pere la primera vez que se usó el término sionista digital,
Nuestra identidad son nuestros textos en la red.
¿Somos aquello que hacemos?
Si hasta ahora la identidad venía marcada por el lugar dónde se ha nacido, o por la comunidad lingüística, el sionista digital reduce la dependencia territorial hasta aquello mínimamente necesario, una base o sagrado que usa para trabajar y operar, cambiando de lugar cuando lo considera necesario y se convierte en un personaje de frontera, pero no al estilo de los personajes de los westerns, ni del rancho que cambia de país según dónde esté la línea imaginaria, si no como generador y receptor de un flujo de intercambio continuo y diverso.
Si como dice Pere, nuestra identidad son nuestros textos a la red, y si el SD reduce al mínimo la dependencia territorial y traslada su creatividad, trabajo y desarrollo intelectual a la red, podríamos decir que el SD es aquello que hace… en el momento que lo hace:
Nadie tiene una esfera exclusiva de actividad, sino que cada uno puede realizarse en el campo que desee. La sociedad regula la producción general, haciendo a cada uno posible el hacer hoy una cosa y mañana otra distinta: Cazar por la mañana, pescar después de comer, criar ganado al atardecer y criticar a la hora de la cena; todo según sus propios deseos y sin necesidad de convertirse nunca ni en cazador, ni en pescador, ni en pastor, ni en crítico.
El SD no se encalla en sus orígenes, ni al territorio, ni en una lengua ni en sus actividades. No le hace falta buscar ni crear ninguna identidad, puesto que es aquello que hace en el momento que lo hace y en el lugar dónde lo hace, con la capacidad añadida de reinventar-se cuando quiera o lo necesite.
Cuando estudiaba pára director de cine, uno de los profesores ao que le encantaba o Western siempre nos ponía ejemplos do que denominaba “personajes de fronteira”. Esta fronteira puede ser física, entre países, personas ou culturas, ou temporária y conceptual, como em The man who shot Liberty Valance, donde um sheriff que não tira pistola y crio na não-violencia, se enfrenta ao pistolero Liberty Valance, uno de los últimos personajes do mundo do salvaje oeste, con a presencia de John Wayne, otro de los últimos personajes do salvaje oeste, pero não um bandido como Valance.
Wayne acaba matando a Valance, y justo después, John Ford, o maestro/director, pone um plano de uma vela que se apaga, como se apaga o mundo do salvaje oeste de pistoleros y los duelos ao sozinho, frente ao nuevo mundo que viene da costa Este americana, dónde a gente ya não tira pistolas medo a calo.
Estes personajes de fronteira, não sólo não adoptan a identidad do nuevo mundo que lega do Este, se não que desarrollan uma identidad propia: a de los últimos representantes de um mundo que se derrumba.
No mundo de fronteras físicas pasa lo mismo, como na fronteira entre Mexico y los Estados Unidos.
Ejemplos, um rancho, que tem sido español, después tejano, mexicano y ahora cae dentro do estado de Tejas em los Estados Unidos. Y toda a zona desta fronteira se lo mismo. Uma línea imaginaria divide o territorio. Esta piedra se Mexicana y dois metros más allá, Norte Americana.
Pero em las zonas de fronteira, esta não sólo não separa se não que une y se cria um flujo de intercambio entre los dois lados.
Otro caso bien claro nos lo muestra Manel con su posto Afriques, dónde comenta o tema de las fronteras geográficas y humanas de África.
Pero lo que más me interesa son las nuevas fronteras e identidades que puede traer o sionismo digital. Tanto se vai hacia o modelo territorial como se deriva más hacia o modelo desterritorialitzado, a identidad baseada no territorio desaparece, ou se diluye cuando se traslada ao ciberespacio.
A identidad linguística también se desmonta, puesto que se pueden usar uma ou varias lenguas, ya sea catanyol, spanglish, toki-pona, quenya, esperanto ou cualquier otra que permita a comunicación entre las personas, puesto que tampoco le encuentro demasiada utilidad a definir uma lengua propia pára uso de los sionistas digitales.
Em David, a su posto A próxima sereníssima explica hacia dónde puede derivar a identidad, basándose no ejemplo de las empresas transnacionales:
Paulatinamente o componente identitario y reticular se hace más y más definitorio sobre a naturaleza da empresa y eclipsa o papel que las identidades nacionales y territoriales -ligadas a sus orígenes históricos- tenían hace tão sólo 20 años.
Esta emergencia interna da lógica organizativa de red cambia a naturaleza da organización también hacia dentro, cambiando cómo se consideran las personas que forman parte dela. Aunque se um tema a desarrollar, crio que a tendencia se hacia uma reidentificación na lógica de personas frente à lógica protestante de los individuos que hasta ahora había informado à mayor parte de herramientas ligadas à red.
Medo lo tanto, a identidad ya não a configura nem a zona territorial, nem a lengua (em tanto a comunidad linguística) y puede que nem siquiera o grupo. Muta, quizás, ya não hacia um sentimiento de pertenencia a se não hacia um ser parte de ,pero mucho más potente de como se podría entender ahora.
Como decía Pere a primeira vez que se usó o término sionista digital,
Nuestra identidad son nuestros textos na red.
¿Somos aquello que hacemos?
Se hasta ahora a identidad venía marcada medo o lugar dónde se tem nacido, ou medo a comunidad linguística, o sionista digital reduce a dependencia territorial hasta aquello mínimamente necesario, uma base ou sagrado que usa pára trabajar y operar, cambiando de lugar cuando lo considera necesario y se convierte num personaje de fronteira, pero não ao estilo de los personajes de los westerns, nem do rancho que cambia de país según dónde esté a línea imaginaria, se não como generador y receptor de um flujo de intercambio continuo y diverso.
Se como dice Pere, nuestra identidad son nuestros textos à red, y se o SD reduce ao mínimo a dependencia territorial y traslada su creatividad, trabajo y desarrollo intelectual à red, podríamos decir que o SD se aquello que hace… no momento que lo hace:
Nadie tiene uma esfera exclusiva de actividad, sino que a cada uno puede realizarse no campo que desee. A sociedad regula a producción geral, haciendo à cada uno posible o hacer hoy uma coisa y mañana otra diferente: Cazar medo a mañana, pescar después de comer, criar ganado ao atardecer y criticar à hora da cena; todo según sus propios deseos y sin necesidad de convertirse nunca nem em cazador, nem em pescador, nem em pastor, nem em crítico.
O SD não se encalla em sus orígenes, nem ao territorio, nem numa lengua nem em sus actividades. Não le hace falta procurar nem criar ninguna identidad, puesto que se aquello que hace no momento que lo hace y no lugar dónde lo hace, con a capacidad añadida de reinventar-se cuando quiera ou lo necesite.
Cuando estudiaba # # #el director de cine, uno de los profesores al que le encantaba lo Western siempre nos ponía ejemplos del que denominaba “personajes de frontièra”. Aquela frontièra puede èsser fisica, entre países, personas o culturas, o temporala y conceptuala, como en The man who shot Liberty Valance, donde un sheriff que lèva pas pistolet y crèï en la pas-violencia, se enfrenta al pistolero Liberty Valance, uno de los últimos personajes del mundo del salvaje oeste, con la preséncia de John Wayne, otro de los últimos personajes del salvaje oeste, pero pas un bandido como Valance.
Wayne Acaba matando a Valance, y justo después, John Ford, lo maestro/director, pone un plano d'una vela que se apaga, como se apaga lo mundo del salvaje oeste de pistoleros y los duelos al sol, frente al nuevo mundo que viene de la còsta Aquela americana, dónde la gente ya lèva pas pistolas paur la cali.
Aqueles personajes de frontièra, pas sólo pas adoptan la identidad del nuevo mundo que lègue de l'Aquel, si que non que desarrollan una identidad propia: la de los últimos representantes d'un mundo que se derrumba.
En lo mundo de fronteras físicas pasa lo mismo, como dins la frontièra entre Mexico y los Estados Unidos.
Ejemplos, Un rancho, qu'a sido español, después tejano, mexicano y ahora cae dentro del estado de Tejas en los Estados Unidos. Y toda La zòna d'aquela frontièra se lo mismo. Una línea imaginariá divide lo territorio. Aquela piedra se Mexicana y dos mètros más allá, Norte Americana.
Pero En las zonas de frontièra, aquela pas sólo separa pas si que non que une y se crèa un flujo de intercambio entre los dos lados.
Otro Maridi bien claro nos lo muestra Manel con su post Afriques, dónde comenta lo tèma de las fronteras geográficas y humanas de África.
Pero lo Que más me interesa son las nuevas fronteras e identidades que puede traer lo sionismo digital. Tanto Se va hacia lo modelo territorial como se deriva más hacia lo modelo desterritorialitzado, la identidad basada en lo territorio desaparece, o se diluye cuando se traslada al ciberespacio.
La identidad lingüistica también se desmonta, puesto que se pueden usar una o varias lenguas, ya sea catanyol, spanglish, toki-pona, quenya, esperanto o cualquier otra que permita la comunicación entre las personas, puesto que tampoco le encuentro demasiada utilidad a definir una lengua propia para usi de los sionistas digitales.
En David, a su pondut La próxima sereníssima explica hacia dónde puede derivar la identidad, basándose en lo ejemplo de las empresas transnacionales:
Paulatinamente Lo componente identitario y reticular se hace más y más definitorio sus la naturaleza de l'entrepresa y eclipsa lo ròtle que las identidades nacionales y territoriales -ligadas a sus orígenes históricos- tenían hace tan sólo 20 años.
Aquela emergencia intèrna de la lógica organizativa de red cambia la naturaleza de la organización también hacia dentro, cambiando cómo se consideran las personas que forman parte d'ela. Aunque S'un tèma a desarrollar, crèï que la tendencia se hacia una reidentificación en la lógica de personas frente a la lógica protestante de los individuos que hasta ahora había informado a la mayor parte de herramientas ligadas a la red.
Paur lo tanto, la identidad ya la configura pas ni la zòna territoriala, ni la lengua (en tanto a comunidad lingüistica) y puede que ni siquiera lo grupo. Muta, quizás, ya Pas hacia un sentimiento de pertenencia a si que non hacia un èsser parte de ,pero mucho más potente de como se podría entender ahora.
Còme decía Pere la primièra vez que se usó lo término sionista digital,
Nuestra identidad Son nuestros tèxtes en la red.
Somos aquello Que hacemos?
Se hasta ahora la identidad venía marcada paur lo lugar dónde s'a nacido, o paur la comunidad lingüistica, lo sionista digital reduce la dependencia territoriala hasta aquello mínimamente necesario, una basa o sagrado qu'usa para trabajar y operar, cambiando de lugar cuando lo considèra necesario y se convierte en un personaje de frontièra, pero pas al estilo de los personajes de los westerns, ni del rancho que cambia de país según dónde esté la línea imaginariá, si que non como generador y receptor d'un flujo de intercambio contunhi y diverso.
Se como dice Pere, nuestra identidad son nuestros tèxtes a la red, y se lo SD reduce al mínimo la dependencia territoriala y traslada su creatividad, trabajo y desarrollo intelectual a la red, podríamos decir que lo SD se aquello que hace… en lo momento que lo hace:
Nadie tiene Una esfèra exclusiva de actividad, sino que cada uno puede realizarse en lo campo que desee. La sociedad regula la producción generala, haciendo a cada uno posible lo hacer hoy una causa y mañana otra distinta: Cazar paur la mañana, pescar después de comer, criar ganado al atardecer y criticar a l'ora de la cena; todo según sus propios deseos y sin necesidad de convertirse nunca ni en cazador, ni en pescador, ni en pastor, ni en crítico.
Lo SD s'encalha pas en sus orígenes, ni al territorio, ni en una lengua ni en sus actividades. Pas le hace manca cercar ni crear ninguna identidad, puesto que se aquello que hace en lo momento que lo hace y en lo lugar dónde lo hace, con la capacidad añadida de se reinventar cuando quiera o lo necesite.
Cuando estudiaba para director de cine, uno de los profesores al que le encantaba lo Western siempre nos ponía ejemplos del que denominaba “personajes de frontera”. Esta frontera puede ser física, entre países, personas o culturas, o temporal y conceptual, como en The man who shot Liberty Valance, donde un sheriff que no quita pistola y creo en la no-violencia, se enfrenta al pistolero Liberty Valance, uno de los últimos personajes del mundo del salvaje oeste, con la presencia de John Wayne, otro de los últimos personajes del salvaje oeste, pero no un bandido como Valance.
Wayne acaba matando a Valance, y justo después, John Ford, el maestro/director, pone un plano de una vela que se apaga, como se apaga el mundo del salvaje oeste de pistoleros y los duelos al solo, frente al nuevo mundo que viene de la costa Este americana, dónde la gente ya no quita pistolas miedo la callo.
Estos personajes de frontera, no sólo no adoptan la identidad del nuevo mundo que lega del Este, si no que desarrollan una identidad propia: la de los últimos representantes de un mundo que se derrumba.
En el mundo de fronteras físicas pasa lo mismo, como en la frontera entre Mexico y los Estados Unidos.
Ejemplos, un rancho, que ha sido español, después tejano, mexicano y ahora cae dentro del estado de Tejas en los Estados Unidos. Y toda la zona de esta frontera se lo mismo. Una línea imaginaría divide el territorio. Esta piedra se Mexicana y dos metros más allá, Norte Americana.
Pero en las zonas de frontera, esta no sólo no separa si no que une y se crea un flujo de intercambio entre los dos lados.
Otro caso bien claro nos lo muestra Manel con su puesto Afriques, dónde comenta el tema de las fronteras geográficas y humanas de África.
Pero lo que más me interesa sueño las nuevas fronteras e identidades que puede traer el sionismo digital. Tanto si va hacia el modelo territorial como si deriva más hacia lo modelo desterritorialitzado, la identidad basada en el territorio desaparece, o se diluye cuando se traslada al ciberespacio.
La identidad lingüística también se desmonta, puesto que se pueden usar una o varias lenguas, ya sea catanyol, spanglish, toki-pona, quenya, esperanto o cualquier otra que permita la comunicación entre las personas, puesto que tampoco le encuentro demasiada utilidad a definir una lengua propia para uso de los sionistas digitales.
En David, a su puesto La próxima sereníssima explica hacia dónde puede derivar la identidad, basándose en el ejemplo de las empresas transnacionales:
Paulatinamente lo componente identitario y reticular se hace más y más definitorio sobre la naturaleza de la empresa y eclipsa el rol que las identidades nacionales y territoriales -ligadas a sus orígenes históricos- tenían hace tan sólo 20 años.
Esta emergencia interna de la lógica organizativa de red cambia la naturaleza de la organización también hacia dentro, cambiando cómo se consideran las personas que forman parte de ella. Aunque se un tema a desarrollar, creo que la tendencia se hacia una reidentificación en la lógica de personas frente a la lógica protestante de los individuos que hasta ahora había informado a la mayor parte de herramientas ligadas a la red.
Miedo lo tanto, la identidad ya no la configura ni la zona territorial, ni la lengua (en tanto a comunidad lingüística) y puede que ni siquiera el grupo. Muta, quizás, ya no hacia un sentimiento de pertenencia a si no hacia un ser parte de ,pero mucho más potente de como se podría entender ahora.
Como decía Pere la primera vez que se usó el término sionista digital,
Nuestra identidad sueño nuestros textos en la red.
¿Somos aquello que hacemos?
Si hasta ahora la identidad venía marcado miedo el lugar dónde se ha nacido, o miedo la comunidad lingüística, el sionista digital reduce la dependencia territorial hasta aquello mínimamente necesario, una base o sagrado que usa para trabajar y operar, cambiando de lugar cuando lo considera necesario y se convierte en un personaje de frontera, pero no al estilo de los personajes de los westerns, ni del rancho que cambia de país según dónde esté la línea imaginaría, si no como generador y receptor de un flujo de intercambio continúo y diverso.
Si como dice Pere, nuestra identidad sueño nuestros textos a la red, y si el SD reduce al mínimo la dependencia territorial y traslada su creatividad, trabajo y desarrollo intelectual a la red, podríamos decir que el SD se aquello que hace… en el momento que lo hace:
Nadie tiene una esfera exclusiva de actividad, sino que cada uno puede realizarse en el campo que desee. La sociedad regula la producción general, haciendo a cada uno posible lo hacer hoy una cosa y mañana otra distinta: Cazar miedo la mañana, pescar después de comer, criar ganado al atardecer y criticar a la hora de la cena; todo según sus propios deseos y sin necesidad de convertirse nunca ni en cazador, ni en pescador, ni en pastor, ni en crítico.
El SD no se encalla en sus orígenes, ni al territorio, ni en una lengua ni en sus actividades. No le hace falta buscar ni crear ninguna identidad, puesto que se aquello que hace en el momento que lo hace y en el lugar dónde lo hace, con la capacidad añadida de reinventar-se cuando quiera o lo necesite.
Cuando estudiaba para director de cine, uno de los profesores al que le encantaba el Western siempre nos ponía ejemplos del que denominaba “personajes de frontera”. Esta frontera puede ser física, entre países, personas o culturas, o temporal y conceptual, como en The man who shot Liberty Valance, donde un sheriff que no lleva pistola y cree en la no-violencia, se enfrenta al pistolero Liberty Valance, uno de los últimos personajes del mundo del salvaje oeste, con la presencia de John Wayne, otro de los últimos personajes del salvaje oeste, pero no un bandido como Valance.
Wayne acaba matando a Valance, y justo después, John Ford, el maestro/director, pone un plano de una vela que se apaga, como se apaga el mundo del salvaje oeste de pistoleros y los duelos al sol, frente al nuevo mundo que viene de la costa Este americana, dónde la gente ya no lleva pistolas por la calle.
Estos personajes de frontera, no sólo no adoptan la identidad del nuevo mundo que llega del Este, si no que desarrollan una identidad propia: la de los últimos representantes de un mundo que se derrumba.
En el mundo de fronteras físicas pasa lo mismo, como en la frontera entre Mexico y los Estados Unidos.
Ejemplos, un rancho, que ha sido español, después tejano, mexicano y ahora cae dentro del estado de Tejas en los Estados Unidos. Y toda la zona de esta frontera es lo mismo. Una línea imaginaria divide el territorio. Esta piedra es Mexicana y dos metros más allá, Norte Americana.
Pero en las zonas de frontera, esta no sólo no separa si no que une y se crea un flujo de intercambio entre los dos lados.
Otro caso bien claro nos lo muestra Manel con su post Afriques, dónde comenta el tema de las fronteras geográficas y humanas de África.
Pero lo que más me interesa son las nuevas fronteras e identidades que puede traer el sionismo digital. Tanto si va hacia el modelo territorial como si deriva más hacia el modelo desterritorialitzado, la identidad basada en el territorio desaparece, o se diluye cuando se traslada al ciberespacio.
La identidad lingüística también se desmonta, puesto que se pueden usar una o varias lenguas, ya sea catanyol, spanglish, toki-pona, quenya, esperanto o cualquier otra que permita la comunicación entre las personas, puesto que tampoco le encuentro demasiada utilidad a definir una lengua propia para uso de los sionistas digitales.
En David, a su post La próxima sereníssima explica hacia dónde puede derivar la identidad, basándose en el ejemplo de las empresas transnacionales:
Paulatinamente el componente identitario y reticular se hace más y más definitorio sobre la naturaleza de la empresa y eclipsa el rol que las identidades nacionales y territoriales -ligadas a sus orígenes históricos- tenían hace tan sólo 20 años.
Esta emergencia interna de la lógica organizativa de red cambia la naturaleza de la organización también hacia dentro, cambiando cómo se consideran las personas que forman parte de ella. Aunque es un tema a desarrollar, creo que la tendencia es hacia una reidentificación en la lógica de personas frente a la lógica protestante de los individuos que hasta ahora había informado a la mayor parte de herramientas ligadas a la red.
Por lo tanto, la identidad ya no la configura ni la zona territorial, ni la lengua (en tanto a comunidad lingüística) y puede que ni siquiera el grupo. Muta, quizás, ya no hacia un sentimiento de pertenencia a si no hacia un ser parte de ,pero mucho más potente de como se podría entender ahora.
Como decía Pere la primera vez que se usó el término sionista digital,
Nuestra identidad son nuestros textos en la red.
¿Somos aquello que hacemos?
Si hasta ahora la identidad venía marcada por el lugar dónde se ha nacido, o por la comunidad lingüística, el sionista digital reduce la dependencia territorial hasta aquello mínimamente necesario, una base o sagrado que usa para trabajar y operar, cambiando de lugar cuando lo considera necesario y se convierte en un personaje de frontera, pero no al estilo de los personajes de los westerns, ni del rancho que cambia de país según dónde esté la línea imaginaria, si no como generador y receptor de un flujo de intercambio continuo y diverso.
Si como dice Pere, nuestra identidad son nuestros textos a la red, y si el SD reduce al mínimo la dependencia territorial y traslada su creatividad, trabajo y desarrollo intelectual a la red, podríamos decir que el SD es aquello que hace… en el momento que lo hace:
Nadie tiene una esfera exclusiva de actividad, sino que cada uno puede realizarse en el campo que desee. La sociedad regula la producción general, haciendo a cada uno posible el hacer hoy una cosa y mañana otra distinta: Cazar por la mañana, pescar después de comer, criar ganado al atardecer y criticar a la hora de la cena; todo según sus propios deseos y sin necesidad de convertirse nunca ni en cazador, ni en pescador, ni en pastor, ni en crítico.
El SD no se encalla en sus orígenes, ni al territorio, ni en una lengua ni en sus actividades. No le hace falta buscar ni crear ninguna identidad, puesto que es aquello que hace en el momento que lo hace y en el lugar dónde lo hace, con la capacidad añadida de reinventar-se cuando quiera o lo necesite.






September 2nd, 2007 at 16:02
[...] (En español) Quan estudiava per a director de cinema, un dels professors al que li encantava el Western sempre ens posava exemples del que anomenava “personatges de frontera”. Aquesta frontera pot ser física, entre països, persones o cultures, o temporal i conceptual, com a The man who shot Liberty Valance, on un sheriff que no porta pistola i creu en la no-violència, s’ha d’enfrontar al pistoler Liberty Valance, un dels darrers personatges del món del salvatge oest, amb la presència de John Wayne, un altre dels darrers personatges del salvatge oest, però no un bandit com Valance. Wayne acaba matant a Valance, i just després, John Ford, el mestre/director, posa un pla d’una espelma que s’apaga, com s’apaga el món del salvatge oest de pistolers i els duels al sol, en front del nou món que vé de la costa Est americana, on la gent ja no porta pistoles pel carrer. [...]
September 2nd, 2007 at 16:57
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