Micro-naciones artísticas (I)
December 22nd, 2007Okusi Ambeno y las Repúblicas Filatélicas
En 1968 Bruce Greenville, un artista y anarquista neozelandés, creó su propio país. Aunque crear un país suene muchas veces a luchas épicas defendiendo territorios, la gesta de Greenville no pasó por ninguna de esas batallas, si no que fue algo más “tranquila”.
De la noche a la mañana, una provincia de Timor Este pasó a ser no solo independiente, si no a poseer una historia propia, y bastante diferente a la oficial. La província de Occusi Ambeno pasó a ser el Sultanato de Okusi-Ambeno, regido por Su Majestad Sekrup Semesta Alam Sri Sultan Gare, que no era otro que el mismo Greenville, con sus líneas aéreas propias, formadas exclusivamente por zepelines ecológicos, y cuya economía se basaba en la exportación de poesía, sellos y setas alucinógenas.
El Sultán Greenville fue mandando los catálogos de sellos de Okusi-Ambeno a revistas filatélicas europeas y americanas, y la venta de sellos “okusiambesianos” le iba proporcionando algunos fondos, pero el verdadero golpe de efecto que llevó al nuevo Sultanato a primera línea mundial llegó en 1973.
Un año antes, Bruce Greenville consiguió un trabajo que le proporcionaba acceso a fotocopiadoras y teletipos, por lo que se dedicó a mandar a las agencias de noticias y prensa occidental dossieres sobre el Sultanato y declaraciones de sus dirigentes, creando “una confusión terrible y muy divertida”.
Mientras tanto, un activista libertario estadounidense seguía con su plan para crear también su propia nación, pero esta vez con territorio real de por medio. En enero de 1972, Michael Olivier consiguió hacer emerger un pequeño atolón de 200 m2 en el cual instaló una torre y declaró la independencia de la República de Minerva.
Los teletipos de las agencias de prensa empezaron a recibir comunicados de parte del Sultanato de Okusi-Ambeno, reconociendo formalmente la nueva república, y un periódico neozelandés, el New Zealand Herald, publicó la noticia en portada con el titular “Un líder mundial reconoce arrecife”.
El hecho que un “país” reconociera oficialmente a la República de Minerva le otorgó formalmente estatus propio, hasta que Tonga, país real vecino de Minerva, mandó sus patrulleras para reclamar el nuevo territorio, acabando así con el sueño de Olivier de solamente tres meses de vida.
Pero las acciones “internacionales” del Sultanato filatélico no terminaron ahí. El máximo apogeo llegó en 1977, cuando el Consulado de Okusi Ambeno en Nueva Zelanda, esto es, el domicilio de Bruce Greenville, recibió una propuesta de soborno por parte de un grupo inversor que instaban al “cónsul”, sin saber que estaban comunicandose con el mismísimo Sekrup Semesta Alam Sri Sultan Gare Greenville, a que convenciera al “Sultán” de dar el monopolio de la distribución internacional de la producción filatélica del país a ese grupo.
Greenville y la “familia real” aceptaron encantados el soborno, y gracias a los nuevos fondos, produjeron sellos de mejor calidad que luego vendieron directamente a coleccionistas en todo el mundo.
Pero la irreverencia y atrevimiento de Greenville no solo consiguió engañar a grupos inversores y un periódico, ya que gracias a los teletipos y al trabajo que hizo, Okusi-Ambeno consiguió, oficialmente, tratados bilaterales con el mismísimo Estado Vaticano en Roma, Brunei, Taiwan y un tratado de mutua defensa con Singapur.
Aunque Okusi-Ambeno es una de las Repúblicas Filatélicas más famosas, no es la única. Otras naciones imaginarias han seguido sus pasos, como el Reino de Sedang, el Khanato de Bokhara, el Sultanato de Yafa, la República Libre de Vinland (ex-colonia de Okusi-Ambeno en el Atlántico Norte), la República Popular Democrática de Kemp Land, la República de Liegerland (formada tras la invasión de las colonias de Okusi-Ambeno en el Atlántico Norte por parte de Tyr, y por lo tanto, república hermana de Vinland) , Tui-Tui o la República de Port-Maria, algunas de las cuales emitieron un comunicado oficial de rechazo al atentado terrorista de las Torres Gemelas de Nueva York.
Todas estas Repúblicas tienen en común, a parte de dedicarse a la exportación de sellos conmemorativos, abrazar tratados anti armamentísticos o nucleares, historias divertidas como la del Khanato de Bokhara, que tras su “independencia” en 1798, creó el “rapidísimo” servicio postal formado exclusivamente por camellos que reparten el correo tanto dentro como fuera del país. Se da la casualidad que el Gran Khan de Bokhara, coronado en 1998, pasa mucho tiempo en Nueva Zelanda…
La mayoría de estas repúblicas imaginarias conforman el Consejo Internacional de Estados Independientes, una suerte de Naciones Unidas o ASEAN de los países del Quinto Mundo, fundado en 1984 y que se dedica, como no, a gestionar los recursos filatélicos de sus componentes.
Okusi Ambeno y las Repúblicas Filatélicas
Em 1968 Bruce Greenville, um artista y anarquista neozelandés, creó su propio país. Aunque criar um país suene muchas veces a luchas épicas defendiendo territorios, a gesta de Greenville não pasó medo ninguna de esas batallas, se não que fue algo más “tranquila”.
Da noche à mañana, uma provincia de Timor Este pasó a ser não solo independiente, se não a poseer uma historia propia, y bastante diferente à oficial. A província de Occusi Ambeno pasó a ser o Sultanato de Okusi-Ambeno, regido medo Su Majestad Sekrup Semesta Alam Sri Sultan Gare, que não era otro que o mismo Greenville, con sus líneas aéreas propias, formadas exclusivamente medo zepelines ecológicos, y cuya economía se basaba na exportación de poesía, sellos y setas alucinógenas.
O Sultán Greenville fue mandando los catálogos de sellos de Okusi-Ambeno a revistas filatélicas europeas y americanas, y a venta de sellos “okusiambesianos” le iba proporcionando algunos fondos, pero o verdadero golpe de efecto que llevó ao nuevo Sultanato a primeira línea mundial llegó em 1973.
Um año antes, Bruce Greenville consiguió um trabajo que le proporcionaba acceso a fotocopiadoras y teletipos, medo lo que se dedicó a mandar a las agencias de noticias y prensa ocidental dossieres sobre o Sultanato y declaraciones de sus dirigentes, creando “uma confusión terrível y muy divertida”.
Mientras tanto, um activista libertario estadounidense seguía con su plan pára criar también su propia nación, pero esta vez con territorio real de medo medio. Em enero de 1972, Michael Olivier consiguió hacer emerger um pequeño atolón de 200 m2 no cual instaló uma torre y declaró a independencia da República de Minerva.
Los teletipos de las agencias de prensa empezaron a recibir comunicados de parte do Sultanato de Okusi-Ambeno, reconociendo formalmente a nueva república, y um periódico neozelandés, o New Zealand Herald, publicó a noticia em trazida con o titular “Um líder mundial reconoce arrecife”.
O hecho que um “país” reconociera oficialmente à República de Minerva le otorgó formalmente estatus propio, hasta que Tonga, país real vecino de Minerva, mandó sus patrulleras pára reclamar o nuevo territorio, acabando así con o sueño de Olivier de solamente três meses de vida.
Pero las acciones “internacionales” do Sultanato filatélico não terminaron ahí. O máximo apogeo llegó em 1977, cuando o Consulado de Okusi Ambeno em Nueva Zelanda, esto se, domicilio-o de Bruce Greenville, recibió uma propuesta de soborno medo parte de um grupo investidor que instaban ao “cónsul”, sin saber que estaban comunicandose con o mismísimo Sekrup Semesta Alam Sri Sultan Gare Greenville, a que convenciera ao “Sultán” de dar o monopolio da distribución internacional da producción filatélica do país a ese grupo.
Greenville y a “familia real” aceptaron encantados o soborno, y gracias a los nuevos fondos, produjeron sellos de mejor calidad que luego vendieron directamente a coleccionistas em todo o mundo.
Pero a irreverencia y atrevimiento de Greenville não solo consiguió engañar a grupos investidoras y um periódico, ya que gracias a los teletipos y ao trabajo que hizo, Okusi-Ambeno consiguió, oficialmente, tratados bilaterales con o mismísimo Estado Vaticano em Roma, Brunei, Taiwan y um tratado de mutua defende con Cingapura.
Aunque Okusi-Ambeno se uma de las Repúblicas Filatélicas más famosas, não se a única. Otras naciones imaginarias têm seguido sus pasos, como o Reino de Sedang, o Khanato de Bokhara, o Sultanato de Yafa, a República Libre de Vinland (ex-colonia de Okusi-Ambeno no Atlántico Norte), a República Popular Democrática de Kemp Land, a República de Liegerland (formada tras a invasión de las colonias de Okusi-Ambeno no Atlántico Norte medo parte de Tyr, y medo lo tanto, república hermana de Vinland) , Tui-Tui ou a República de Porto-Maria, algunas de las cuales emitieron um comunicado oficial de rechazo ao atentado terrorista de las Torres Gemelas de Nueva York.
Todas estas Repúblicas tienen em común, a parte de dedicarse à exportación de sellos conmemorativos, abrazar tratados anti armamentísticos ou nucleares, historias divertidas como a do Khanato de Bokhara, que tras su “independencia” em 1798, creó o “rapidísimo” servicio postal formado exclusivamente medo camellos que reparten o correo tanto dentro como fuera do país. Se da a casualidad que o Grande Khan de Bokhara, coronado em 1998, pasa mucho tiempo em Nueva Zelanda…
A mayoría de estas repúblicas imaginarias conforman o Consejo Internacional de Estados Independientes, uma suerte de Naciones Unidas ou ASEAN de los países do Quinto Mundo, fundado em 1984 y que se dedica, como não, a gestionar los recursos filatélicos de sus componentes.
Okusi Ambeno y las Repúblicas Filatélicas
En 1968 Bruce Greenville, un artista y anarquista neozelandés, creó su propio país. Aunque Crear un país suene muchas veces a luchas épicas defendiendo territorios, la gèsta de Greenville pas pasó paur ninguna de esas batallas, si que non que fue algo más “tranquila”.
De la noche a la mañana, una provincia de Timòr Aquel pasó a èsser pas solo independiente, si que non a poseer una historia propia, y bastante diferente a l'oficiala. La província de Occusi Ambeno pasó a èsser lo Sultanato de Okusi-Ambeno, regido paur Su Majestad Sekrup Semesta Alam Sri Sultan Gare, que # # #el pas otro que lo mismo Greenville, con sus líneas aéreas propias, formadas exclusivamente paur zepelines ecológicos, y cuya economía se basaba en la exportación de poesía, sellos y setas alucinógenas.
Lo Sultán Greenville fue mandando los catálogos de sellos de Okusi-Ambeno a revistas filatélicas europeas y americanas, y la venta de sellos “okusiambesianos” le iba proporcionando algunos fondos, pero lo verdadero golpe de efecto que llevó al nuevo Sultanato a primièra línea mondiala llegó en 1973.
Un año antes, Bruce Greenville consiguió un trabajo que le proporcionaba acceso a fotocopiadoras y teletipos, paur lo que se dedicó a mandar a las agencias de noticias y prensa occidentala dossieres sul Sultanato y declaraciones de sus dirigentes, creando “una confusión terribla y muy divertida”.
Mientras tanto, Un activista libertario estadounidense seguía con su plan para crear también su propia nación, pero aquela vez con territorio reala de paur medio. En enero de 1972, Michael Olivier consiguió hacer emerger un pequeño atolón de 200 m2 en lo cual instaló una tor y declaró la independencia de la Republica de Minerva.
Los teletipos De las agencias de prensa empezaron a recibir comunicados de parte del Sultanato de Okusi-Ambeno, reconociendo formalmente la nueva republica, y un periódico neozelandés, lo New Zealand Herald, publicó la noticia en portada con lo titular “Un cap mondial reconoce arrecife”.
Lo hecho qu'un “país” reconociera oficialmente a la Republica de Minerva le otorgó formalmente estatus propio, hasta que Tonga, país real vecino de Minerva, mandó sus patrulleras para reclamar lo nuevo territorio, acabando así con lo sueño d'Olivier de solamente tres mesas de vida.
Pero las acciones “internacionales” Del Sultanato filatélico pas terminaron ahí. Lo máximo apogeo llegó en 1977, cuando lo Consulado de Okusi Ambeno en Nueva Zelanda, esto se, lo domicilio de Bruce Greenville, recibió una propuesta de soborno paur parte d'un grupo investisseire que instaban al “cónsul”, sin saber que estaban comunicandose con lo mismísimo Sekrup Semesta Alam Sri Sultan Gare Greenville, a que convenciera al “Sultán” de dar lo monopolio de la distribución internacionala de la producción filatélica del país a ese grupo.
Greenville y La “familia reala” aceptaron encantados lo soborno, y gracias a los nuevos fondos, produjeron sellos de mejor calidad que luego vendieron directamente a coleccionistas en todo lo mundo.
Pero La irreverencia y atrevimiento de Greenville pas solo consiguió engañar a grupos investisseiras y un periódico, ya que gracias a los teletipos y al trabajo que hizo, Okusi-Ambeno consiguió, oficialmente, tratados bilaterales con lo mismísimo Estado Vaticano en Roma, Brunei, Taiwan y un tratado de mutua defensa con Singapor.
Aunque Okusi-Ambeno S'una de las Repúblicas Filatélicas más famosas, pas se detla sola. Otras naciones imaginarias An seguido sus pasos, como lo Reino de Sedang, lo Khanato de Bokhara, lo Sultanato de Yafa, la Republica Libre de Vinland (ex-colonia de Okusi-Ambeno en lo Atlántico Norte), la Republica Populara Democrática de Kemp Land, la Republica de Liegerland (formada tras la invasión de las colonias de Okusi-Ambeno en lo Atlántico Norte paur parte de Tyr, y paur lo tanto, republica hermana de Vinland) , Tui-Tui o la Republica de Pòrt-Maria, algunas de las cuales emitieron un comunicado oficial de rechazo al atentado terrorista de las Tors Gemelas de Nueva York.
Todas estas Repúblicas tienen En común, a parte de dedicarse a la exportación de sellos conmemorativos, abrazar tratados anti armamentísticos o nucleares, historias divertidas como la del Khanato de Bokhara, que tras su “independencia” en 1798, creó lo “rapidísimo” servicio postal formado exclusivamente paur camellos que reparten lo correo tanto dentro como fuera del país. Se da la casualidad que lo Grand Khan de Bokhara, coronado en 1998, pasa mucho tiempo en Nueva Zelanda…
La mayoría de estas repúblicas imaginarias conforman lo Consejo Internacional de Estados Independientes, una suerte de Naciones Unidas o ASEAN de los países del Quinto Mundo, fundado en 1984 y que se consacra, como pas, a gerir los de recorses filatélicos de sus componentes.
Okusi Ambeno y las Repúblicas Filatélicas
En 1968 Bruce Greenville, un artista y anarquista neozelandés, creó su propio país. Aunque crear un país suene muchas veces a luchas épicas defendiendo territorios, la gesta de Greenville no pasó miedo ninguna de esas batallas, si no que fue algo más “tranquila”.
De la noche a la mañana, una provincia de Timor Este pasó a ser no solo independiente, si no a poseer una historia propia, y bastante diferente a la oficial. La provincia de Occusi Ambeno pasó a ser el Sultanato de Okusi-Ambeno, regido miedo Su Majestad Sekrup Semesta Alam Sri Sultan Gare, que no era otro que el mismo Greenville, con sus líneas aéreas propias, formadas exclusivamente miedo zepelines ecológicos, y cuya economía se basaba en la exportación de poesía, sellos y setas alucinógenas.
El Sultán Greenville fue mandando los catálogos de sellos de Okusi-Ambeno a revistas filatélicas europeas y americanas, y la venta de sellos “okusiambesianos” le iba proporcionando algunos fondos, pero lo verdadero golpe de efecto que llevó al nuevo Sultanato a primera línea mundial llegó en 1973.
Un año antes, Bruce Greenville consiguió un trabajo que le proporcionaba acceso a fotocopiadoras y teletipos, miedo lo que se dedicó a mandar a las agencias de noticias y prensa occidental dossieres sobre el Sultanato y declaraciones de sus dirigentes, creando “una confusión terrible y muy divertida”.
Mientras tanto, un activista libertario estadounidense seguía con su plan para crear también su propia nación, pero esta vez con territorio real de miedo medio. En enero de 1972, Michael Olivier consiguió hacer emerger un pequeño atolón de 200 m2 en el cual instaló una torre y declaró la independencia de la República de Minerva.
Los teletipos de las agencias de prensa empezaron a recibir comunicados de parte del Sultanato de Okusi-Ambeno, reconociendo formalmente la nueva república, y un periódico neozelandés, el New Zealand Herald, publicó la noticia en portada con el titular “Un líder mundial reconoce arrecife”.
El hecho que un “país” reconociera oficialmente a la República de Minerva le otorgó formalmente estatus propio, hasta que Tonga, país real vecino de Minerva, mandó sus patrulleras para reclamar el nuevo territorio, acabando así con el sueño de Olivier de solamente tres meses de vida.
Pero las acciones “internacionales” del Sultanato filatélico no terminaron ahí. El máximo apogeo llegó en 1977, cuando el Consulado de Okusi Ambeno en Nueva Zelanda, esto se, lo domicilio de Bruce Greenville, recibió una propuesta de soborno miedo parte de un grupo inversor que instaban al “cónsul”, sin saber que estaban comunicandose con lo mismísimo Sekrup Semesta Alam Sri Sultan Gare Greenville, a que convenciera al “Sultán” de dar el monopolio de la distribución internacional de la producción filatélica del país a ese grupo.
Greenville y la familia “real” aceptaron encantados el soborno, y gracias a los nuevos fondos, produjeron sellos de mejor calidad que luego vendieron directamente a coleccionistas en todo el mundo.
Pero la irreverencia y atrevimiento de Greenville no solo consiguió engañar a grupos inversoras y un periódico, ya que gracias a los teletipos y al trabajo que hizo, Okusi-Ambeno consiguió, oficialmente, tratados bilaterales con lo mismísimo Estado Vaticano en Roma, Brunei, Taiwan y un tratado de mutua defensa con Singapur.
Aunque Okusi-Ambeno se una de las Repúblicas Filatélicas más famosas, no se la única. Otras naciones imaginarias han seguido sus pasos, como el Reino de Sedang, el Khanato de Bokhara, el Sultanato de Yafa, la República Libre de Vinland (ex-colonia de Okusi-Ambeno en el Atlántico Norte), la República Popular Democrática de Kemp Land, la República de Liegerland (formada tras la invasión de las colonias de Okusi-Ambeno en el Atlántico Norte miedo parte de Tyr, y miedo lo tanto, república hermana de Vinland) , Tui-Tui o la República de Puerto-Maria, algunas de las cuales emitieron un comunicado oficial de rechazo al atentado terrorista de las Torres Gemelas de Nueva York.
Todas estas Repúblicas tienen en común, a parte de dedicarse a la exportación de sellos conmemorativos, abrazar tratados anti armamentísticos o nucleares, historias divertidas como la del Khanato de Bokhara, que tras su “independencia” en 1798, creó lo “rapidísimo” servicio postal formado exclusivamente miedo camellos que reparten el correo tanto dentro como fuera del país. Se da la casualidad que el Grande Khan de Bokhara, coronado en 1998, pasa mucho tiempo en Nueva Zelanda…
La mayoría de estas repúblicas imaginarias conforman el Consejo Internacional de Estados Independientes, una suerte de Naciones Unidas o ASEAN de los países del Quinto Mundo, fundado en 1984 y que se dedica, como no, a gestionar los recursos filatélicos de sus componentes.
Okusi Ambeno y las Repúblicas Filatélicas
En 1968 Bruce Greenville, un artista y anarquista neozelandés, creó su propio país. Aunque crear un país suene muchas veces a luchas épicas defendiendo territorios, la gesta de Greenville no pasó por ninguna de esas batallas, si no que fue algo más “tranquila”.
De la noche a la mañana, una provincia de Timor Este pasó a ser no solo independiente, si no a poseer una historia propia, y bastante diferente a la oficial. La província de Occusi Ambeno pasó a ser el Sultanato de Okusi-Ambeno, regido por Su Majestad Sekrup Semesta Alam Sri Sultan Gare, que no era otro que el mismo Greenville, con sus líneas aéreas propias, formadas exclusivamente por zepelines ecológicos, y cuya economía se basaba en la exportación de poesía, sellos y setas alucinógenas.
El Sultán Greenville fue mandando los catálogos de sellos de Okusi-Ambeno a revistas filatélicas europeas y americanas, y la venta de sellos “okusiambesianos” le iba proporcionando algunos fondos, pero el verdadero golpe de efecto que llevó al nuevo Sultanato a primera línea mundial llegó en 1973.
Un año antes, Bruce Greenville consiguió un trabajo que le proporcionaba acceso a fotocopiadoras y teletipos, por lo que se dedicó a mandar a las agencias de noticias y prensa occidental dossieres sobre el Sultanato y declaraciones de sus dirigentes, creando “una confusión terrible y muy divertida”.
Mientras tanto, un activista libertario estadounidense seguía con su plan para crear también su propia nación, pero esta vez con territorio real de por medio. En enero de 1972, Michael Olivier consiguió hacer emerger un pequeño atolón de 200 m2 en el cual instaló una torre y declaró la independencia de la República de Minerva.
Los teletipos de las agencias de prensa empezaron a recibir comunicados de parte del Sultanato de Okusi-Ambeno, reconociendo formalmente la nueva república, y un periódico neozelandés, el New Zealand Herald, publicó la noticia en portada con el titular “Un líder mundial reconoce arrecife”.
El hecho que un “país” reconociera oficialmente a la República de Minerva le otorgó formalmente estatus propio, hasta que Tonga, país real vecino de Minerva, mandó sus patrulleras para reclamar el nuevo territorio, acabando así con el sueño de Olivier de solamente tres meses de vida.
Pero las acciones “internacionales” del Sultanato filatélico no terminaron ahí. El máximo apogeo llegó en 1977, cuando el Consulado de Okusi Ambeno en Nueva Zelanda, esto es, el domicilio de Bruce Greenville, recibió una propuesta de soborno por parte de un grupo inversor que instaban al “cónsul”, sin saber que estaban comunicandose con el mismísimo Sekrup Semesta Alam Sri Sultan Gare Greenville, a que convenciera al “Sultán” de dar el monopolio de la distribución internacional de la producción filatélica del país a ese grupo.
Greenville y la “familia real” aceptaron encantados el soborno, y gracias a los nuevos fondos, produjeron sellos de mejor calidad que luego vendieron directamente a coleccionistas en todo el mundo.
Pero la irreverencia y atrevimiento de Greenville no solo consiguió engañar a grupos inversores y un periódico, ya que gracias a los teletipos y al trabajo que hizo, Okusi-Ambeno consiguió, oficialmente, tratados bilaterales con el mismísimo Estado Vaticano en Roma, Brunei, Taiwan y un tratado de mutua defensa con Singapur.
Aunque Okusi-Ambeno es una de las Repúblicas Filatélicas más famosas, no es la única. Otras naciones imaginarias han seguido sus pasos, como el Reino de Sedang, el Khanato de Bokhara, el Sultanato de Yafa, la República Libre de Vinland (ex-colonia de Okusi-Ambeno en el Atlántico Norte), la República Popular Democrática de Kemp Land, la República de Liegerland (formada tras la invasión de las colonias de Okusi-Ambeno en el Atlántico Norte por parte de Tyr, y por lo tanto, república hermana de Vinland) , Tui-Tui o la República de Port-Maria, algunas de las cuales emitieron un comunicado oficial de rechazo al atentado terrorista de las Torres Gemelas de Nueva York.
Todas estas Repúblicas tienen en común, a parte de dedicarse a la exportación de sellos conmemorativos, abrazar tratados anti armamentísticos o nucleares, historias divertidas como la del Khanato de Bokhara, que tras su “independencia” en 1798, creó el “rapidísimo” servicio postal formado exclusivamente por camellos que reparten el correo tanto dentro como fuera del país. Se da la casualidad que el Gran Khan de Bokhara, coronado en 1998, pasa mucho tiempo en Nueva Zelanda…
La mayoría de estas repúblicas imaginarias conforman el Consejo Internacional de Estados Independientes, una suerte de Naciones Unidas o ASEAN de los países del Quinto Mundo, fundado en 1984 y que se dedica, como no, a gestionar los recursos filatélicos de sus componentes.






December 24th, 2007 at 13:04
[...] ya ha publicado la primera entrega del capÃtulo sobre Micronaciones ArtÃsticas de De las naciones a las redes. Con un poco de suerte llegaremos a 2008 con la parte histórica [...]
December 24th, 2007 at 15:09
[...] 24, 2007 in rmd by David de Ugarte | No comments Arnau ya ha publicado la primera entrega del capÃtulo sobre Micronaciones ArtÃsticas de De las naciones a las redes. Con un poco de suerte llegaremos a 2008 con la parte histórica [...]
January 2nd, 2008 at 04:20
[...] del viatge al Sionisme Digital i el capítol de “De las naciones a las redes… i finalment, el començament d’un [...]